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Ángeles Oscuros: Cruzada Némesis / Manu

++ ACTUALIZACIÓN ARCHIVO CRUZADA.NÉMESIS.437.M39 ++

<AUTOR> DESCONOCIDO

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<REFERENCIA> NUEVA FECHA 128.M42

<AUTORIZACIÓN> SUPREMO GRAN MAESTRE AZRAEL. PRIMARCA LION EL’JONSON. EMPERADOR DE LA HUMANIDAD

<CRONOLOGÍA> CENSURADO

<ORÍGEN> CENSURADO

<OBJETIVO> AUTORIZADO

El propósito principal de la Cruzada Némesis es la de capturar a los Ángeles Caídos, específicamente a aquellos que presentaron capacidades para utilizar poderes psíquicos. Se ha autorizado independencia total de actuación para esta fuerza de combate. Se le permite el uso de herramientas y metodologías para suprimir las defensas psíquicas en los interrogatorios efectuados a los Caídos capturados. El propósito final de la cruzada es la de obtener toda la información posible para ser utilizada contra las legiones traidoras y sus señores de la disformidad.

<RESULTADOS> AUTORIZADO

Desde su creación hace ciento setenta y siete años, la fuerza autorizada por el Supremo Gran Maestre Azrael ha conseguido capturar y someter a diecinueve caídos, siendo quince de ellos manipuladores de poderes del empíreo, en mayor o menor medida.

<ORGANIZACIÓN> AUTORIZADO

Cúpula de mando:

– Gran Maestre Aun, Señor de la Cruzada Némesis. Especialista en la persecución de Ángeles Caídos.

– Capellán interrogador Zoun. Responsable de la obtención de la información estratégica.

-Amo de la forja Herlicos. Experto en la manufactura con Adamantio.

Consejeros:

-Eximus, Inumus y Endos. Venerables hermanos que siguen luchando por el Emperador dentro de las armaduras Mark IV y Mark V Dreadnought.

Efectivos actuales de la cruzada:

– Desconocido. Falta de información.

Flota:

-Barcaza de batalla “Cazador del Vacío”. Naves escoltas desconocidas.

<ÚLTIMAS ÓRDENES>

Existen indicios de que individuos del gobierno sectorial de Merovingian pueden estar bajo la influencia de alguna entidad psíquica. Se sospecha que la corrupción se ha extendido por las diferentes administraciones planetarias del subsector y se escuchan rumores de que sombras encapuchadas con servoarmaduras negras se mueven entre callejones oscuros. Los Vigilantes en la Oscuridad están inquietos respecto a ello.

Se ordena a la Cruzada Némesis dirigirse inmediatamente hacia la ubicación indicada, contrastar la información y actuar según sea necesario. No deben quedar testigos en caso de la influencia de Caídos en Merovingian.

<INFORMACIÓN ADICIONAL> LA LECTURA DE ESTE DOCUMENTO SIN AUTORIZACIÓN ADECUADA CONLLEVA LA PENA DE MUERTE

<FIN DEL DOCUMENTO>

++ ACTUALIZACIÓN DE ARCHIVO FINALIZADA. ACTUALIZACIÓN GUARDADA ++

++ EL EMPERADOR PROTEJE ++

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Los Exiliados de Shas’O Aloh Mont’au / Edu

Desde los acontecimientos desatados por la caída de Cadia y la división disforme que partía en dos el Imperio de la Humanidad, los T’au no habían perdido el tiempo y aprovecharon para lanzar lo que se llamaría la quinta esfera de expansión. Muchos sectores imperiales cayeron bajo la libertadora tropa del Bien Supremo, ya fuese por voluntad propia o bajo los rieles de sus armaduras. Dolder III era un planeta que resistió amargamente hasta que por fin recibió la ayuda que se merecía. TauSymbol

Cuando por fin su llamada de socorro fue escuchada, una gran flota imperial apareció en la órbita para descargar todas sus baterías de lanzas y torpedos sobre los invasores xeno. Pese a que la flota fue debilitada y ahuyentada, los combates continuaban en la superficie terrestre. El Comandante Trax, máximo dirigente del contingente imperial, ordenó un desembarco de las tropas con tal de asegurar el planeta antes de perseguir a los mermados T’au.

Los informes estratégicos indicaban que la resistencia xeno se atrincheraba en viejos fortines elevados en honor al Emperador, un sacrilegio que no debía ser perdonado. Los T’au estaban utilizando tácticas que ya fueron estudiadas con anterioridad: pretendían atraer las tropas en un cuello de botella entre las fortificaciones y dos contingentes que flanquearían al grueso imperial. Todo demasiado previsible para el curtido Trax.

Alertado de la estratagema, el comandante bombardeó día y noche las fortalezas invadidas para dañar la moral del oponente, mientras sus mejores exploradores saboteaban y daban caza a aquellos que no se refugiaron con el grueso principal de xenos. Una pequeña fuerza de asalto de Adeptus Astartes era usada como punta de lanza en la mayoría de operaciones para asegurar la victoria imperial. Millares de almas alienígenas fueron purgadas de la superficie de Dolder III, a costa de un puñado de buenos hombres que dedicaron sus vidas al Emperador. El Comandante Trax, orgulloso de la recuperación del planeta, dirigía en el frente a las tropas para eliminar por fin las últimas manchas T’au escondidas en los frondosos bosques de Dolder III.

Fue un instante cuando sintió que la victoria final, en su propia palma de la mano, fue arrancada de cuajo por un inesperado suceso. El cielo verdoso de Dolder III se llenó de un espectáculo de luces y explosiones. Trax observó cómo las naves más grandes de la Armada Imperial eran destruidas instantáneamente por una serie de detonaciones y los restos de ellas atrapaban en hierro y fuego a las más pequeñas, precipitándose a los océanos del planeta en una irrefrenable caída. La esperanza se desvaneció para los hombres al discernir la flota T’au que dejaron escapar acabando con las últimas y confusas fragatas de la Armada Imperial.

El Comandante Trax no lo entendía, el Imperio T’au no utilizaba estrategias así. ¿Sacrificó a muchos soldados para distraer su atención y permitir un saboteo en los navíos, hacernos sentir que la victoria había sido siempre nuestra? ¿Quién comandaba este contingente?

Sin el control de la órbita y el apoyo de los bombardeos orbitales de sus acorazados, el Comandante Trax vio como los papeles en la contienda fueron invertidos. Los primeros en caer fueron los valerosos Adeptus Astartes, emboscados sabiamente en estrechos complejos industriales, seguidos de los capitanes y comisarios que dirigían a todos los pelotones. Sin sus figuras de liderazgo, Trax sabía que todo estaba perdido. Los T’au retomaron Dolder III en la mitad de tiempo que al Comandante Trax le costó reconquistarlo.

Shas’O Aloh Mont’au, era el nombre del responsable de la “Masacre de Dolder III”. Denominado también como “Aquel que hace de la batalla un lugar terrible”, el comandante T’au fue reprendido por su conceptos y metodologías en el arte de la guerra. Sacrificar a sus hombres sin miramientos y no permitir la rendición de sus enemigos no eran ideas que agradaban a los superiores de Shas’O Aloh Mont’au. Pese a sus exitosas campañas y estratégicas victorias, la única recompensa que obtuvo fue el exilio, esperando que de esta forma sintiera cual era la verdadera ideología del Bien Supremo y lo volviera más sabio en estos años lejos de la luz del Imperio T’au.

Por suerte, para él, allegados y subordinados compartían su forma de ver la guerra contra la Humanidad, y fue seguido por un gran contingente castigado a la deriva espacial en búsqueda del perdón de su pueblo. Durante años fueron vagando entre estrellas, evitando conflictos innecesarios y actuando en aquellos planetas donde su intervención era reclamada. Su desprecio por los hombres fue menguando al observar que aun podían conservar algo de bondad y compasión, aunque fuera por unos extraños como ellos. Entendió que no toda la humanidad debía ser erradicada, que algunas almas inocentes debían ser salvadas de aquellos que las oprimían.

Las últimas noticias que se tuvo de Shas’O Aloh Mont’au fueron de fragatas de mercaderes imperiales que huían del subsector Merovingian. Pareció ser que la situación bélica le resultó interesante para demostrar a los suyos que había cambiado, que podría luchar hombro a hombro con los humanos y volver a ser aceptado por el Imperio T’au.

O, al menos, eso es lo que creía hacer creer.

El momento justo de dar inicio a las hostilidades es algo sobre lo que debes meditar largo y tendido. Una vez hayas tomado una decisión, deberás perseguirla con todas tus fuerzas.” —Comandante Kais’Por, 37ª Meditación sobre la Senda del Guerrero

Edu - Tau

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